| Antecedentes, contexto y justificiación |
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La salida de España del Sahara Occidental en Noviembre de 1975 se produce tras los Acuerdos Tripartitos firmados en Madrid por los gobiernos de España, Marruecos y Mauritania, en los que España cede la Administración, que no la Soberanía, del territorio hasta entonces llamado Sahara Español a los gobiernos de Mauritania y Marruecos.
Varios días antes de que la llamada "Marcha Verde" cruzara la frontera, las Fuerzas Matares Españolas abandonaban los puestos y cuarteles y se concentraban en las tres ciudades más importantes del territorio. En estos días, contraviniendo lo firmado, las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos (FAR) cruzaron la frontera y comenzó una invasión que perdura hasta hoy. Este hecho es conocido por el pueblo saharaui como "la Marcha Negra".
El comienzo de la invasión, las Fuerzas de Ocupación han puesto en marcha una política de terror sobre la población civil saharaui, desatando una represión planificada y sistemática contra la misma en clara contravención de los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de 1977, así como de los instrumentos emocionales de derechos humanos ratificados por el Reino de Marruecos.
El ejercito, en cuanto llega a una ciudad, quema las tiendas, mata al ganado y envenena los pozos de agua o los destruyen con granadas y bombas; fuerza y entra en las casas deteniendo a todos los hombres que encuentra, matándolos o encarcelándolos. La violación de las mujeres y niñas fue también frecuente. Si se producía algún tipo de protesta, se alambraba el barrio y se entraba a sangre y fuego.
A continuación la Administración triplico el precio de los pocos alimentos que les proporcionaba, poniendo en práctica la vieja táctica medieval de someter a la población por hambre, aunque no dio resultado con los austeros saharauis.
Ante tales hechos la población emprendió la huida hacia el interior del desierto, donde los perseguidos por el ejercito empleando todos los recursos de destrucción, incluida L aviación que localiza y bombardea con armamento prohibido, como las bombas de Napalm y Fósforo blanco, a las columnas de ancianos, mujeres y niños, la mayoría descalzos, en medio del desierto de piedra.
Muchos pudieron atravesar la frontera con Argelia, país que les ofreció una importante ayuda al dejarles un trozo de territorio para que descansaran, se curaran de sus horribles heridas y protegerles de la barbarie y la agresión marroquí.
Así nacieron los campamentos de refugiados saharauis en la Hamada de Tinduf, uno de los lugares más inhóspitos del desierto y del planeta. Llevan demasiados años viviendo más de 250.000 saharauis en condiciones extremadamente difíciles.
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